Qué dice realmente la ciencia sobre el adiestramiento canino

Qué dice realmente la ciencia sobre el adiestramiento canino

Por qué el método de adiestramiento importa más de lo que crees

El adiestramiento canino es un tema donde las opiniones fuertes abundan, pero la evidencia rigurosa escasea. Sin embargo, en las últimas dos décadas, un creciente número de estudios científicos revisados por expertos ha empezado a darnos una imagen más clara — y los resultados apuntan de manera consistente en la misma dirección. La forma en que adiestras a tu perro tiene consecuencias que van mucho más allá de si se sienta cuando se lo pides.

En qué consiste realmente el adiestramiento con refuerzo positivo

El adiestramiento basado en recompensas — también conocido como adiestramiento con refuerzo positivo — funciona marcando y reforzando las conductas que el perro ofrece de forma espontánea y que queremos que repita. La recompensa puede ser comida, juego, elogios o acceso a algo que el perro disfrute. El perro aprende que ciertas acciones producen resultados positivos, y esas acciones se vuelven cada vez más frecuentes.

Es fundamental entender que el adiestramiento con recompensas no consiste simplemente en repartir chuches. Requiere precisión en el momento, consistencia y una comunicación clara. Bien aplicado, enseña al perro a participar activamente en el aprendizaje, en lugar de limitarse a evitar el castigo.

Si no tienes claro qué método estás usando actualmente, hacer un breve test puede ayudarte a identificar las técnicas que ya empleas y los aspectos en los que podrías mejorar.

Qué son los métodos aversivos y qué dice la investigación sobre ellos

Los métodos aversivos aplican algo desagradable — una descarga eléctrica, un sonido brusco, una corrección física — para desalentar conductas no deseadas. La lógica parece sencilla: el perro experimenta algo incómodo cuando hace algo mal, así que deja de hacerlo.

Sin embargo, la investigación sugiere que la realidad es más compleja. Los estudios que analizan el uso de herramientas y métodos aversivos han encontrado asociaciones con indicadores elevados de estrés en los perros durante y después de las sesiones de adiestramiento. Los perros entrenados con métodos aversivos muestran con mayor frecuencia comportamientos relacionados con el estrés — como postura corporal baja, bostezos, lamerse los labios y conductas de evitación — en comparación con los perros entrenados mediante refuerzo positivo.

Una revisión de la literatura disponible sobre métodos aversivos concluyó que su uso se asocia con una serie de consecuencias negativas para el bienestar del perro, entre ellas un aumento del miedo y la ansiedad, así como un posible deterioro de la relación entre el perro y su dueño. La revisión también señaló que la evidencia existente no respalda la idea de que los métodos aversivos sean más eficaces que las alternativas basadas en recompensas para lograr resultados conductuales fiables.

La cuestión de la eficacia

Una suposición habitual es que las herramientas aversivas podrían ser "duras pero eficaces" — un sacrificio entre bienestar y resultados. La investigación no respalda esta visión.

Los estudios que compararon directamente el adiestramiento con collar eléctrico y el adiestramiento con refuerzo positivo encontraron que ambos enfoques podían producir cambios de conducta, pero que los métodos basados en recompensas lo lograban sin los costes para el bienestar asociados al uso del collar. Los perros en los grupos de adiestramiento aversivo mostraron más indicadores de estrés, sin demostrar un aprendizaje o una obediencia superiores.

Este es un punto fundamental. La justificación para usar métodos aversivos suele centrarse en su supuesta eficacia en casos difíciles o con perros muy distraídos. Pero cuando esa eficacia se pone a prueba en condiciones controladas, la ventaja desaparece en gran medida — mientras que los costes para el estado emocional del perro permanecen.

Por qué el estrés afecta al aprendizaje

Para entender por qué los métodos aversivos pueden perjudicar los resultados del adiestramiento, es necesario comprender brevemente cómo el estrés afecta a la cognición. Cuando un animal se encuentra en un estado de estrés elevado, su capacidad de aprendizaje flexible y asociativo se reduce. Un perro ansioso o con miedo está centrado en la amenaza, no en descifrar qué conducta se le está pidiendo.

El adiestramiento con refuerzo positivo, en cambio, tiende a generar un perro activo y motivado — lo que los investigadores describen a veces como un estado emocional "optimista". Los perros en este estado son más propensos a ofrecer conductas espontáneas, a probar cosas nuevas y a generalizar lo aprendido a nuevos contextos. El entorno emocional durante el adiestramiento no es un detalle secundario; forma parte del propio mecanismo de aprendizaje.

La relación entre el perro y su dueño

La investigación en este ámbito también ha analizado el efecto que los métodos de adiestramiento tienen en la relación general entre el perro y la persona que lo entrena. Los perros adiestrados con métodos aversivos muestran menor vinculación con sus dueños y más señales de ansiedad en su presencia. El adiestramiento con refuerzo positivo, por el contrario, parece favorecer un vínculo más seguro y cooperativo.

Esto tiene una importancia práctica. Un perro que confía en su dueño es más fácil de manejar en situaciones nuevas o estresantes. Esa confianza se construye a través de miles de pequeñas interacciones, y el adiestramiento es una de las más intensas de todas ellas. Reflexionar sobre cómo adiestras a tu perro no es, por tanto, una simple elección filosófica — es una inversión en la calidad de vuestra relación a lo largo de toda su vida.

Qué significa esto en la práctica

La evidencia científica sobre los métodos de adiestramiento no está aún completa — ningún campo lo está jamás. Pero el consenso actual es suficientemente claro como para extraer conclusiones razonables. Los métodos basados en recompensas son al menos tan eficaces como los aversivos, y logran sus resultados sin el estrés, el miedo ni los costes para el bienestar que conllevan los enfoques aversivos.

Para cualquier persona que trabaje con un perro — ya sea un cachorro o un perro adulto con hábitos ya consolidados — esta evidencia ofrece una base sólida para elegir métodos que trabajen a favor de la capacidad de aprendizaje del perro, en lugar de en contra de su bienestar emocional.

References

Vieira de Castro, A. C., Fuchs, D., Morello, G. M., Pastur, S., de Sousa, L., & Olsson, I. A. S. (2020). Does training method matter? Evidence for the negative impact of aversive-based methods on companion dog welfare. PLOS ONE, 15(12), e0225023.

Cooper, J. J., Cracknell, N., Hardiman, J., Wright, H., & Mills, D. (2014). The welfare consequences and efficacy of training pet dogs with remote electronic training collars in comparison to reward based training. PLOS ONE, 9(9), e102722.

Ziv, G. (2017). The effects of using aversive training methods in dogs—A review. Journal of Veterinary Behavior, 19, 50–60.

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